3 nov. 2010 11:11 a. m.

El rugido del león africano se desvanece | Joana Socías

El rugido del león africano se desvanece. Desde tiempos inmemoriales, las planicies del parque nacional de Masai Mara, en Kenia, han sido uno de los hábitats más famosos del mundo para el 'rey de la selva'. Ahora, su supervivencia está en peligro debido al pulso que desde hace décadas mantienen el hombre y la vida salvaje.

El uso de veneno por parte de las comunidades pastorales (mayoritariamente la tribu de los masais) ha mermado la población de gatos salvajes de manera importante en los últimos años, situando al león en uno de los puestos prioritarios de la lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y Recursos Naturales. En opinión del experto Charles Musyoki, científico del Servicio de Vida Salvaje de Kenia (KWS por sus siglas en inglés), el país ha perdido 138 leones debido al envenenamiento en los últimos 10 años, situándose la población actual estimada en 1.970 leones. No hay bases de datos definitivas, pero los cálculos más certeros estiman que en los años 70 Kenia contaba con una población de 10.000 leones.

Con semejante panorama, al autoridad que vela por la supervivencia de la vida salvaje en Kenia augura que el 'rey de la selva' podría desaparecer del mapa en el país en tan solo 20 años si no se toman medidas drásticas, al tiempo que califica el veneno letal usado por las comunidades pastorales como "la amenaza más seria" contra los depredadores de Masai Mara.

Con el fin de preservar el instinto animal, la mayor parte de los parques nacionales kenianos que cobijan leones y otros gatos salvajes no están vallados, dando total libertad de movimiento a los leones, que con frecuencia hacen caso a sus impulsos y atacan al ganado de las comunidades pastorales que viven alrededor de las reservas naturales, presas más fáciles para los leones menos avezados. Y no hay nada más preciado en la vida de un masai que su ganado, al que defiende con el uso de un veneno barato y de fácil acceso.
Veneno rosa

Según KWS, varias autopsias de leones fallecidos recientemente de manera súbdita han demostrado que han sido envenenados por un veneno 'barato y accesible' llamado Furadan, conocido como el 'veneno rosa', y de alto valor tóxico, tanto que está prohibido en Europa, aunque en Kenia se puede encontrar en cualquier esquina. Varios pastores interrogados por KWS han admitido haber usado veneno para quitarse de en medio a leones que habían atacado o matado a su ganado, su bien más preciado cuya supervivencia está además en juego debido a la crudeza de las sequías cíclicas.

Pero, el problema no acaba aquí. El 'veneno rosa' no solo ha matado a cientos, quizás miles de leones y otros depredadores en Kenia, que han fallecido tras haber comido carne envenenada colocada a modo de trampa por los pastores. También se han dado varios casos de aves e hipopótamos fallecidos después de haber absorbido la sustancia del suelo o tras haber comido plantas intoxicadas por el químico.

En 2004, el 'veneno rosa' marcó un trágico precedente. Al menos 187 buitres y varias hienas fallecieron presuntamente a causa de la sustancia tóxica. Fue el principio de una plaga que está quitando el sueño a los conservacionistas kenianos, que mantienen una dura batalla con la empresa farmacéutica productora, la estadounidense FMC Corporation, que responde, con lógica, que no se hace responsable del "uso indebido" de sus productos por parte de los pastores masais.

27 sept. 2010 12:55 p. m.

La aventura de la vida en África | Luis Miguel Domínguez


Nuestro segundo viaje por tierras africanas ha sido como a Félix le hubiera gustado, un periplo naturalista en estado puro.
Nos ha hecho frío, mucho frío en Kenya y Tanzania , pero el calor que necesitábamos para sentir la aventura de la vida con los cinco sentidos, lo ha aportado el grupo humano que ha compuesto como en la primera expedición este fascinante safari.
Hemos visitado una vez más Samburu, un espacio natural protegido, no muy frecuentado por el turismo habitual en Africa Oriental, y de gran calidad ambiental. una vez mas la altanera Cebra de Grevy nos ha cautivado con su poderío y su soledad intrigante.
 
También Maasai Mara, en esta ocasión en plena ebullición migratoria de las grandes especies de fitófagos que a tantos dan de comer por ahí. Tuvimos la oportunidad de apreciar, la organización telúrica e instintiva que mantienen cientos de miles de Ñus y de búfalos para aprovechar al máximo la energética alfombra vegetal de la gran sabana. Siempre en fila, siempre adelante, siempre unidos...
 
El río Mara estaba plagado de grandes carroñeras aprovechando la acumulación de cadáveres de grandes herbívoros que habían perecido en ese punto del planeta en el que la Selección Natural se materializa sin reparos , trucos o trampas.
Este espectáculo conmovió al grupo y pasamos largo tiempo en silencio velando a las reses muertas y observando como la muerte se convertía en vida nueva para las especies de buitres que aprovechaban sus carcasas de piel, huesos ,sudor y sangre.
 
Los amantes de los pájaros disfrutaron de lo lindo en el corazón del Lago Baringo. Muchas especies estaban criando y su actividad atrapó nuestros corazones para siempre. Tanta vida al margen de los humanos, tanta variedad, tantos colores... todo un mundo independiente y fuerte, ante nuestros ojos humanos. Reconozco que sin que nadie se apercibiera de ello eché unas lagrimitas emocionadas cuando entramos en la ciudad de los tejedores sociales. A un palmo del agua colgaban miles de nidos y decenas de miles de inquilinos que se afanaban como nunca para aprovechar el tiempo de la reproducción. Africa y sus hijos a nuestro lado, Félix estaba allí, lo comentamos y seguimos ruta con el pensamiento puesto en nuestro guía de siempre. Por él y para él.
 
Dejamos Kenya y entramos de lleno en el grandioso Serengueti. En Seronera instalamos nuestro campamento y desde él recorrimos cada día la cartografía única de ese paraíso en el que la naturaleza se muestra auténtica y desnuda.
 
Leones y más leones, elefantes y jirafas. Las noches animadas por Fisi , la hiena, a diez metros escasos de nuestras tiendas y también los chacales con su capacidad para darle argumento a nuestras tristes linternas. Cada noche en Seronera, sus ojos brillaban mas que las estrellas y su curiosidad por los humanos, les hacían los dueños de nuestras sensaciones.
 
La voz de Félix y las imágenes, filmadas por él y aportadas por la Fundación, le hacían permanecer siempre a nuestro lado, inspirando nuestras conversaciones y acompañando a un grupo unido como una piña que se considera intelectualmente herederos del gran naturalista.
 
Después vino el Lago Victoria ,con sus hadas. y digo bien, porque justo llegamos cuando estaban transformándose en adultos millones de larvas de libélula. Sucesión de imágenes nocturnas difíciles de olvidar y que una vez más nos recuerdan la importancia de lo pequeño frente a lo espectacularmente poderoso de las especies animales en en Africa mítica.
 
Félix ponía su óptica comprensiva sobre todos y cada uno de los seres y nosotros en este viaje hemos hecho lo mismo, resaltando sobre todo el contexto más que la parte épica que aportan algunas de las especies más emblemáticas como el león o el leopardo.
Por último el Crater del Ngnorongoro, nos recibió con sus neblinas y sus escarpaduras. Con la palma de esa gran mano tropical abierta en la que fauna y flora le convierten en una caldera volcánica animada y viva como ninguna otra en el planeta.
 
De nuestra visita al cráter resaltaría dos escenas. Una leona en solitario cazando un ñu adulto a la velocidad del rayo y un nutrido grupo de tántalos -cigueñas africanas- aprovechando el baño de los hipopótamos para pescar al lado mismo de sus lomos primitivos.
 
En definitiva, la segunda edición de esta aventura de la vida en África, ha sido todo un éxito, con un material humano de primera , que atesora ya la mistad de sus compañeros de viaje entre los que me incluyo de por vida, y la alegría de compartir las experiencias y los escenarios naturales en los que Félix Rodriguez de la Fuente, creció como estudioso y guardián de la vida mas pura.

23 ago. 2010 9:32 a. m.

Arranca la aventura 2010

Un grupo de 18 españoles, acompañados por el naturalista Luis Miguel Domínguez, partieron el sábado hasta el 5 de septiembre a Kenia y Tanzania para seguir los pasos del divulgador ambientalista Félix Rodríguez de la Fuente, durante el tiempo en que trabajó como guía en el continente africano.

El viaje, organizado por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente (FFRF) junto con el Club Marco Polo, repetirá los viajes del naturista siguiendo sus rutas y formatos, de manera que los aventureros recorrerán en todoterreno los Parques Nacionales de Masai Mara y Samburu. Allí, tendrán ocasión de conocer la multitud de aves del Lago Baringo y la fauna que habita el Serengetti, y el cráter Ngorongoro.

Según la hija del director de 'El hombre y la tierra', Odile Rodríguez de la Fuente, "Félix entendía al hombre como parte inseparable de la naturaleza", por lo que durante su estancia en África, además de interesarse por la fauna y la flora, puso especial atención en sus pueblos y sus costumbres.

7 jul. 2010 9:38 a. m.

Vídeo presentación en TVE Biodiario

El programa BIODIARIO de TVE recoge la presentación del viaje a África que estos días ha completado un primer grupo y se han ampliado plazas para formar un segundo grupo. Este éxito es gracias a vosotros. ¿Nos vemos en Kenia y Tanzania?



Minuto 1:50

8 jun. 2010 9:50 a. m.

La fascinación de Félix por el estudio del ser humano | Jordi Serrallonga


Con este escrito inicio mi singladura en el blog de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. En otras circunstancias, la elección del primer tema quizás habría requerido de un largo tiempo de meditación pero, después de mi encuentro en Madrid con Odile Félix Rodríguez de la Fuente y Fernanda Serrano –directora y gerente de la Fundación–, tengo muy claro que quiero hablar de un aspecto sobre el que, poco a poco, me gustaría ir profundizando a través de mis sucesivas aportaciones: la fascinación de Félix por el estudio del ser humano.

Soy arqueólogo y naturalista; consecuentemente, en mis expediciones de campo por África, América y Australia me han interesado, y continúan preocupando, no sólo los estudios sobre el origen, evolución y comportamiento del ser humano sino también todo lo que rodea al origen y evolución del Universo, la Tierra y la Vida. Una fascinación por los orígenes que data de mi infancia. De pequeño crecí con los documentales del comandante Jacques-Yves Cousteau y del maestro David Attenborough, aunque existieron dos series de televisión que me marcarían para siempre: Cosmos de Carl Sagan y, sobre todo, El Hombre y la Tierra de Félix Rodrígez de la Fuente. Aún era un retoño pero siempre me encantó que, en los créditos del programa, junto a las imágenes de varias especies animales, apareciesen también los seres humanos. Muchos consideraron dicha asociación como ofensiva o denigrante para el ser humano, algo que también he padecido en mis carnes cuando he expuesto en lugares públicos dibujos de otro gran naturalista desaparecido, el Profesor Jordi Sabater-Pi. Todavía existen prejuicios en aceptar el hecho de mostrar humanos y animales en un mismo saco, pero la realidad es que somos animales... seres vivos en el seno de la biodiversidad.

De forma tradicional, debido a nuestra manía en separar entre Ciencias y Humanidades, desde el bachillerato hasta la universidad, el estudio del ser humano se ha realizado de forma independiente al resto de los seres vivos, del planeta en el que vivimos y del Universo que nos cobija. Félix, avanzándose a los actuales equipos de investigación interdisciplinar, ya dejó muy claro en sus filmaciones, publicaciones y locuciones radiofónicas, el estrecho vínculo que une al Homo sapiens con el resto de la naturaleza. Hoy, por ejemplo, en mis investigaciones de campo sobre evolución humana combino la arqueología y la paleontología (el estudio del pasado), con la geología, botánica, zoología, etología y etnología (el estudio del presente), siguiendo el espíritu de los grandes naturalistas; naturalistas como Félix Rodríguez de la Fuente.

Precisamente, mientras escribo estas líneas, preparo mi próxima expedición a Tanzania y pisaré lugares que visitó Félix Rodríguez de la Fuente no sólo en su persecución del comportamiento de los licaones -los perros salvajes de la sabana- sino también de las raíces biológicas de la Humanidad.

Jordi Serrallonga, arqueólogo y naturalista
Director de HOMINID Grupo de Orígenes Humanos (PCB, Universidad de Barcelona)
Guía de expediciones de Ciencia y Aventura

25 may. 2010 2:44 p. m.

Día de África

Pocos saben que Félix Rodríguez de la Fuente trabajó como guía turístico en África, donde descubrió lugares como Uganda, Kenia y Tanzania, donde visitó los parques nacionales y las reservas en todoterreno mientras se alojaba en un campamento que montaba cada noche para descubrir la flora y fauna africanas y contactar con sus gentes.

Esta mañana, coincidiendo con el día de África, la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente ha presentado unos viajes con los que pretende revivir en 2010 la experiencia de Félix siguiendo el formato y las rutas que éste realizó en su día y mostrando material inédito elaborado por el naturalista durante sus viajes a África.


En la iniciativa colabora la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, que acompañará a los turistas por Kenia y Tanzania en visitas a etnias autóctonas y proyectos de cooperación sotenible con el objetivo de rescatar la vocación antropológica de naturalista fallecido hace 30 años.

De este modo, los viajeros que se sumen a la experiencia recorrerán los Parques Nacionales de Masai Mara y Samburu, realizarán un safari en los alrededores del Lago Nakuruo y conocerán la multitud de aves que habitan en el Lago Baringo y la fauna que habita Arusha, y el cráter Ngorongoro.

Durante el recorrido los viajeros acamparán en la sabana africana y recibirán las enseñanzas del naturalista y divulgador ambiental Luis Miguel Domínguez. Mientras, la Fundación expondrá cada día material elaborado por Félix Rodríguez de la Fuente durante su estancia en estos países.

Pese al carácter aventurero de viaje, la FFRF destaca que se trata de un recorrido para el que no se precisa ninguna cualificación física determinada, "sólo voluntad y ganas de acercarse a la cuna de los orígenes del hombre, conociendo las relaciones primigenias entre El Hombre y La Tierra".

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